Baleares, país catalán

La entraña nacionalista no ha dejado de ampliar su empalizada de abstencionismo intelectual: la ortopedia de consignas ideológicas y los habituales rituales de amenaza se han revelado instrumentos eficaces para suplantar la realidad de hace 30 años. El nuevo decorado disfraza de democracia la imposición totalitaria y considera reaccionaria la defensa de la igualdad de derechos. Mientras a Francisco Oya, profesor de Historia en el instituto Joan Boscà de Barcelona, la Generalidad le suspende de empleo y sueldo durante diez meses por denunciar el adoctrinamiento en las aulas catalanas, a Carles Sastre, ilustre asesino de Terra Lliure, le financia generosamente a través del sindicato educativo independentista  (Intersindical-CSC) que lidera en Cataluña, con fuerte implantación entre el profesorado.

En Valencia, la Ley del Plurilingüismo, puntal ideológico del nacionalismo implantado por otra coalición nacional-progresista idéntica a la de Baleares, está eliminando la doble red escolar, último cercado de resistencia que permitía que algunos centros educativos valencianos pudieran mantener la lengua española como lengua vehicular de enseñanza. En Asturias, la Plataforma contra la Cooficialidad ha denunciado la compulsión predadora de hasta 14 entidades constituidas para devorar fondos públicos, so pretexto de impulsar el bable como lengua propia de los asturianos.

El guión resulta tristemente familiar en Baleares: invención de una demanda social de la lengua regional; modificación legislativa para apelar a xenófobos hechos diferenciales o megalómanas realidades nacionales liliputienses desde las que implantar las nuevas premisas identitarias (creación de un nuevo Estatuto, con lengua propia); estandarización de la riqueza lingüística de las lenguas regionales con la que normalizar/amortajar a escolares y funcionarios; creación de un comisariado de adeptos al nuevo régimen lingüístico (profesores, traductores, académicos de neoestándar, asociaciones para el andamiaje ideológico de la sociedad…) abastecidos con fidelizadoras nóminas pagadas por todos; asimilación de la historia de España a las tesis secesionistas a través de los libros de texto escolares, rebajados a una miscelánea de falsificación documental y prosa sectaria; eliminación progresiva de la lengua y la cultura nacionales de todo ámbito académico y administrativo; consolidación de la nueva realidad social, zarandeada por el victimismo ensayado y jaleada desde hipersubvencionadas redes clientelares; implantación de normativa discriminatoria para privilegiar cribas ideológicas excluyentes sobre criterios profesionales y meritocráticos en las contrataciones y, finalmente, golpe de Estado para consolidar la desprotección jurídica de quienes no coreen los estribillos cortocircuitados del independentismo, bota bajo cuya suela pretenden someter a la mayoría disidente.

Editorial de El Mundo-Baleares, 5 de mayo 2019

Esta entrada fue publicada en adoctrinamiento, antiespañoles, catalanismo, constitución, educación, hispania, hispanofobia, pancatalanismo y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Baleares, país catalán

  1. mirdig dijo:

    El mamón de Tardà, a TVE en 2014: «Cuando logremos que se proclame la república de Cataluña, seguiremos viniendo al Parlamento español porque hay dos territorios que seguirán siendo territorio del Estado español: el País Valencià y Baleares, que forman parte de los Países Catalanes».

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.